Si prefieres escuchar, dale al play que te lo leo
Las mujeres vivimos en el planeta Belleza. Estamos obligadas a estar pendientes de cada centímetro de nuestro cuerpo (el peso, la forma, el pelo, la piel, las arrugas, las manchas, las pecas…) y de cada pequeño elemento que ponemos sobre él, ya sea una prenda de vestir o un mero adorno. De la camiseta al pendiente, de las zapatillas al bolso… Todo sirve para que vayamos por la vida como un objeto, como un producto que ha de ser valorado. Además, habrás notado que hay una corriente general que arrastra a las jóvenes (y no tan jóvenes) cada vez más a la auto-sexualización. La ropa cada vez enseña más, los biquinis cada vez tienen menos tela, las famosas que marcan tendencia visten, cantan, bailan y se comportan como si el sexo fuera lo más importante en la vida. Y como si fuera muy transgresor, por cierto. ¿La liberación sexual no fue hace 50 años? ¿Cuántas veces más tenemos que liberarnos?
Con todo este panorama, si no te apetecía ir por ahí como si buscaras echar un polvo cada tres horas, había un oasis de calma, existía un lugar donde poder ir incluso apretada pero sin mostrarte sexy, donde lo importante era la funcionalidad: la ropa deportiva. Claro que muchas mujeres se apuntaban al gimnasio por razones estéticas. Claro que había mujeres que llegaban a la sala de pesas con dos tallas menos de top y maquilladas. Pero no era el mandato en la moda deportiva. Tú querías comprar un sujetador para correr y encontrabas: sujeción + comodidad + transpirabilidad. ¿Bonitos? Pues depende, pero no parecías el sueño erótico de un hippie de los sesenta; parecías una tía que iba a correr.
La moda entró en el mundo del deporte, y el deporte se pervirtió.
Hermanas, la funcionalidad ha muerto. Apostaría a que todo empezó cuando Zara se metió en el mundo deportivo, embelleciendo prendas que no lo necesitaban para masificarlas, para vender más. Ahora, también tus mallas dejan de llevarse de una temporada a otra. La moda entró en el mundo del deporte, y el deporte se pervirtió. Pasar de crear prendas «bonitas» a prendas «sexis» ha sido pan comido. Llevamos ya ¿dos o tres años? viendo mallas y tops de deporte cuya misión es marcar el culo y las tetas. Hay un nuevo tejido de aspecto suave y con unas sutiles líneas que dibujan las zonas musculosas para ellos (como si fuera el traje de un súper héroe); las tetas y el culo para nosotras (como si fuera… lo de siempre). Me empecé a fijar porque en mis paseos me adelantan chicas jóvenes y les miro el culo, es como si llevaran dos dianas redondas, una por glúteo. Solo miro culos con ese tipo de tejido. También hay sujetadores sensuales por delante, por los lados y por detrás, llenos de transparencias absurdas para insinuar y de hilos absurdos para que la espalda quede bonita. Además de rellenos, reductores, push-up, moldeadores… Casi que sales del gimnasio y, sin cambiarte, puedes irte de copas. Cualquier día nos ahorran tiempo y llevan ya las copas a los gimnasios, bajan las luces y… que pase lo que tenga que pasar.
He hecho un pantallazo de uno de los últimos correos electrónicos que me ha enviado Decathlon. Atención:

Empieza bien, ¿no te parece? Para empezar, fíjate en las modelos, ya no parecen anoréxicas de piel transparente. Lo leo y supongo que se refiere a estilos de deporte, que podré elegir entre varios modelos técnicos. Decathlon siempre nos ofrece las soluciones más prácticas, porque saben que no es lo mismo una malla para hacer yoga que para correr. Ni es lo mismo correr en Valencia que correr en los Pirineos. Bien, vamos allá, bajemos un poco a ver qué nos ofrecen…

Ah, vaya, cáspita, ostras, jodeeeeer, que se referían a tener más culo y menos tripa, no nos hablaban de deporte… Ahora resulta que ya no vale con ir al gimnasio para lograr el vientre plano: hay que llevarlo incorporado. (Espera, paréntesis: otra cosa curiosa es que justo ahora que las marcas de deporte por fin se han abierto a mostrar cuerpos reales, nos bombardean con esto. Ay, «cuerpos reales» nunca quiso decir reales. Lo que quiere decir (se lo inventó Dove, lo comentaremos otro día) es que en vez de aspirar todas a un mismo tipo de belleza normativa (e imposible: blanca, flaca, pero con curvas, guapa, piel tersa, joven…), ahora podemos elegir entre un catálogo de 5/6 tipos de belleza normativa, para las no jóvenes, para las no blancas, para las no flacas, etc.)
El mail sigue con más ejemplos, esta vez con efecto moldeador, para las que no andamos muy bien de cintura…

Por lo menos, nos rebajan algo. Gracias, al menos odiarme me sale un poco más barato ahora. El caso es que pinché el mail. Ya en la tienda online, con todos los productos a la vista, había descuentos para hombre y para mujer. Encontré más ejemplos hechos para que odiara mi cuerpo. Muchos son variaciones de lo mismo, pero como los repiten, el efecto visual se multiplica según navegas por la página. Atención al carrusel, ve pasando:
Tengo que decir que Decathlon no es el ejemplo más exagerado. Lo pongo por lo masivo, porque todo el mundo lo conoce, se dirigen al público general, de todas las tallas, edades, gustos, deportes… Y si entras ahora mismo, claro que no todos los productos son así, han empezado hace poco a hacerlo, pero me temo que irá a más, porque esto les abre el mercado, no solo las deportistas: a todas las mujeres. Compara lo que enseña Amazon y compara con Decathlon, como respuesta a la búsqueda «mallas deporte». Si ves el panorama general, ves la tendencia. La panorámica general de Decathlon no es esa, de ahí que me sirva de ejemplo para argumentar que ni en el mundo del «puro deporte» han podido resistirse a mirarnos el culo:


Hay ejemplos pantagruélicos por ahí. Mira el siguiente. Dice: «Leggins cómodos para levantar glúteos, leggins deportivos de yoga»… Porque todo el mundo sabe que el yoga es esa disciplina milenaria que inventaron en la India para tener un buen culo. Pues si allí llevan así 6000 años, igual ya tienen los glúteos tan elevados que les sirven de reposa-cabezas.

Y ahora comparemos, veamos qué había al lado de cada uno de esos productos (hemos vuelto a Decathlon), porque estaban mezclados los descuentos femeninos y los masculinos. Ahí está siempre el verdadero problema, en el doble rasero, en que la violencia estética siempre se dirige hacia las mismas. Mientras, ellos hacen cosas… Fíjate bien en las fotos y en el texto que describe cada producto (es un carrusel, puedes pasarlas):
Tú ves a esos señores con sus prendas deportivas y esas descripciones neutras de producto, camiseta térmica esquí azul; chándal training azul y negro; chaqueta polar de montaña gris; etc y… ¿qué te sugieren? ¿Qué esperan de la vida esos tipos? Ojo, que seguramente te metes dentro de sus cabezas reales masculinas y estén pensando que les gustaría echar un polvo cada tres horas, pero NO es lo que dan a entender esas fotos. Sugerir en las fotos, sexualizarse en las fotos, no transmite que TÚ quieres tener sexo, sino que esperas ser el OBJETO DE DESEO, que quieran tener sexo contigo… Ay, es que no es lo mismo ser objeto que sujeto. Esas fotos y esos textos nos cuentan que son señores que van a hacer deporte. Un deporte específico. Punto. Ellos siempre pueden hacer cosas, sin más. Se supone que nosotras podemos hacer (casi casi) las mismas cosas, ya, peeero después de dejar a la niña en el cole y siempre, siempre metiendo tripa. Que tiene mucho más mérito, por otro lado, si es que el mérito nos sirviera para algo.
Unos están ahí para comerse el mundo y otras para que se las coman a ellas…
¿Y te has fijado en las posturas de las modelos femeninas frente a las posturas de los modelos masculinos? Está tan normalizado ver mujeres poniendo poses ridículas que ya no nos damos cuenta, pero lo hacen incluso si el producto no está hecho para eso. De nuevo, unos están ahí para comerse el mundo y otras para que se las coman a ellas. Para él, una chaqueta polar, que se va a la montaña y hará frío, todo bien. Para ella, un body térmico… ¿para qué? porque parece que le sobra, mira qué acalorada parece estar ya…


¿Y si pasara al revés?
Ahora, ya que el tema no tiene nada de gracia, vamos a reírnos un poco. Voy a enseñarte otro producto que estaba en la misma página y me hizo pensar: joder, chicos que escribís los anuncios de Decathlon, ¿con este producto se os han secado las ideas? Porque después de ver tanto texto acerca de los rellenos, yo veo esta foto y se me ocurren un montón de frasecitas para destacar…

Calzoncillos. Esa prenda de ropa que contiene en su interior el alma del patriarcado, el trozo de carne que mueve el mundo, aquel miembro que siempre presume de su tamaño descomunal, que incluso puede tener nombre propio (¿eso aún se lleva, ponerle nombre a tu pene?) y la medicina que cura todos los males femeninos, que nos quita cualquier tontería de la cabeza a las feministas, a las lesbianas, a las mujeres con mala leche, a las que no queremos follar… ya tú sabes, «lo que necesitamos es una buena polla». Pero a la hora de la verdad, tratan a sus genitales como si nada, no se nos vayan a acomplejar, supongo. Que lo entiendo, después de ver unos cuantos ya sabes que ni tan descomunal, ni tan divina, ni tan nada, solo genitales.
En fin, perdonen de antemano lo facilón del chiste, pero es que con tanto texto serio, de vez en cuando tengo que desbarrar un poco. Y con esta tontería me despido, hasta la próxima entrada. La foto también es de Decathlon, por si os convence el producto (pero no os creáis nada de lo que pone al lado, ojalá). Me voy a hacer un poco de ejercicio:
Calzoncillos Promise 22/10 EGO-XXL.
Calzoncillos con relleno Promise 22/10 (largo/ancho) para atraer todas las miradas, gracias a su efecto push-up y a la tecnología SiempreSemiErecto. Su doble capa de contención externa disimula las erecciones inesperadas, manteniendo la posición a medias, ni dura ni floja, para presumir sin sufrir. Su tejido transpirable odor-fresh, evita olorcitos incómodos, que haberlos haylos, y la capa interior control-sec absorbe esas gotitas de pis que quedan suspendidas cuando vas al baño y te la agitas rápido en vez de usar papel. Además, el refuerzo central con costuras invisibles evita que tu pene se mueva hacia un lado y permanezca siempre recto, embelleciendo el conjunto y evitando que te pases el día metiendo la mano en público para colocártela. El espacio perineal cuenta con un mecanismo anti-manspreading (anti-despatarre), compuesto por unos aros invisibles autopropulsados que hacen que, cuando te sientes, los testículos se eleven solos sobre tus pantorrillas. Ya nunca tendrás esa imperiosa necesidad de abrir las piernas en público, ocupando los espacios laterales que no te pertenecen.













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