
Firmamos con apellidos que no son nuestros y lo llamamos tradición. La tradición de siglos de transmisión masculina y mujeres borradas del linaje. Pero algunas lo rompieron. Generaron apellido. Existen. Están en los archivos. Pero nadie ha ido a buscarlas. Todavía.

El patriarcado también viene en coreano. El primer K-drama lo vimos mi padre y yo casi al mismo tiempo. O quizá sería más justo decir que caímos juntos. Nos lo había recomendado mi hermano (le gustaba el protagonista, razón más que suficiente) y decidimos probar. Sin grandes expectativas. No sé mi padre, pero yo sospechaba…
Nos han enseñado a decidir para los demás. Qué estudiar para no preocupar a nadie. Con quién estar para no decepcionar a nadie. Incluso depilarnos para no ofender a nadie. Muchas mujeres vivimos, nos vestimos, nos relacionamos y deseamos de manera que no decepcione a nadie.
Nada más satisfactorio, entonces, que elegir. Cambiar de opinión. Equivocarse por cuenta propia. Vivir sin pedir permiso.
Así que, si deciden por nosotras… hermana: pequemos.
Dicen que cada vez nos cuesta más sentarnos a leer textos con más de dos párrafos. Y yo escribiendo artículos como se hacía antes… Bueno, ¡la generación X no se rinde! Si no puedes leer mis artículos desde el sillón o mientras vas en el bus, puedes escucharlos desde el sillón o mientras vas en el bus 😉 Escúchalos aquí o en tu plataforma favorita:

Me da mucha pena que se acabe 2025. Pero nunca es tarde si el calendario mola. El calendario Malditas Pecadoras, una colaboración especial con @tutticonfetti
Entérate de los nuevos contenidos: artículos o audio-artículos artículo, una actividad destacada, un nuevo ejercicio de nuestro cuaderno, una recomendación… Te llegará el boletín Pecados Patriarcales (normalmente, una vez al mes).
Recomendaciones en forma de link, reseña o sugerencia para aprender, entretenernos o echarnos unas risas. Todo hecho por mujeres, hecho para mujeres o directamente feminista (a veces todo a la vez). Disfruta, pecadora:
Pecar cuesta al principio, pero todo es proponérselo. Aquí tienes una buena declaración de intenciones que puede acompañarte allá donde vayas. Y cabe de todo, oye, súper práctica.
NOTA: La chapa no va incluida. Se la puse yo para personalizar mi pecado (pone: la que no calla). Ya haremos más chapas otro día.

Manuel, 63 años (de joven, soñaba con ser torero)
Es lo peor que he leído en mucho tiempo. Qué amargada hay que estar para hablar así de los hombres, como si todos los males del mundo fueran culpa nuestra. Está claro que lo que necesitan algunas es un buen ******…
Javier, 42 años (muy de izquierdas, mucho)
Yo crecí en un matriarcado, en mi casa mandaban las mujeres, por eso las respeto tanto y creo en la igualdad. Estoy de acuerdo con todo lo que he leído aquí, pero generaliza demasiado. No todos los hombres somos así. Igual hace falta que esriba también algún hombre, Os dejo mi correo por si os interesa: ******@*********.com
Vicente, 53 años (se define como poliamoroso)
A ver a ver a ver que os pasáis un montón. Los hombres ya no tenemos ningún poder, le habéis dado la vuelta. Vosotras ahora decidís cuándo, con quién, con cuántos… y nosotros nos pasamos el día pidiendo permiso o pidiendo perdón para que no nos denunciéis…