Cuando dejas de ponerte tú, de poner tu cuerpo, tu mente, tu tiempo, tu vida al servicio del patriarcado, te conviertes en una maldita pecadora.

  • Las mujeres no tenemos apellido

    Las mujeres no tenemos apellido

    Firmamos con apellidos que no son nuestros y lo llamamos tradición. La tradición de siglos de transmisión masculina y mujeres borradas del linaje. Pero algunas lo rompieron. Generaron apellido. Existen. Están en los archivos. Pero nadie ha ido a buscarlas. Todavía.

  • No te lo tomes como algo personal, porque es político

    No te lo tomes como algo personal, porque es político

    Convertir lo político en personal nos desactiva Lo personal es político. Pero cuando lo político se convierte en personal, el debate se corta. Y el patriarcado se queda intacto. A veces hablo de feminismo y todo va bien. Incluso hay ocasiones mágicas. De estar de acuerdo, de descubrir los porqués, de entenderlo todo. Las mujeres…

  • Mi madre se ha enganchado a los k-dramas

    Mi madre se ha enganchado a los k-dramas

    El patriarcado también viene en coreano. El primer K-drama lo vimos mi padre y yo casi al mismo tiempo. O quizá sería más justo decir que caímos juntos. Nos lo había recomendado mi hermano (le gustaba el protagonista, razón más que suficiente) y decidimos probar. Sin grandes expectativas. No sé mi padre, pero yo sospechaba…


Los 8 pecados patriarcales:
#LaVoz #LaAcción #LasDecisiones #El(auto)Cuidado #ElEspacio(público) #ElPoder #LaRabia #LaUnión

Las Decisiones

Nos han enseñado a decidir para los demás. Qué estudiar para no preocupar a nadie. Con quién estar para no decepcionar a nadie. Incluso depilarnos para no ofender a nadie. Muchas mujeres vivimos, nos vestimos, nos relacionamos y deseamos de manera que no decepcione a nadie.
Nada más satisfactorio, entonces, que elegir. Cambiar de opinión. Equivocarse por cuenta propia. Vivir sin pedir permiso.

Así que, si deciden por nosotras… hermana: pequemos.

Lleguemos hasta el fondo del patriarcado. Hagamos temblar sus cimientos.

Artículos y Reflexiones para llegar al fondo del patriarcado
Hermana, pequemos. Ocho pecados, un manifiesto.”
“Cuaderno de ejercicios. Aprendamos a pecar.”

Dicen que cada vez nos cuesta más sentarnos a leer textos con más de dos párrafos. Y yo escribiendo artículos como se hacía antes… Bueno, ¡la generación X no se rinde! Si no puedes leer mis artículos desde el sillón o mientras vas en el bus, puedes escucharlos desde el sillón o mientras vas en el bus 😉 Escúchalos aquí o en tu plataforma favorita:


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Recomendaciones en forma de link, reseña o sugerencia para aprender, entretenernos o echarnos unas risas. Todo hecho por mujeres, hecho para mujeres o directamente feminista (a veces todo a la vez). Disfruta, pecadora:

Se venden pecados. Razón: aquí

Pecar cuesta al principio, pero todo es proponérselo. Aquí tienes una buena declaración de intenciones que puede acompañarte allá donde vayas. Y cabe de todo, oye, súper práctica.

NOTA: La chapa no va incluida. Se la puse yo para personalizar mi pecado (pone: la que no calla). Ya haremos más chapas otro día.

Opiniones de nuestros tres lectores

Manuel, 63 años (de joven, soñaba con ser torero)

Es lo peor que he leído en mucho tiempo. Qué amargada hay que estar para hablar así de los hombres, como si todos los males del mundo fueran culpa nuestra. Está claro que lo que necesitan algunas es un buen ******…

Puntuación: 1 de 5.

Javier, 42 años (muy de izquierdas, mucho)

Yo crecí en un matriarcado, en mi casa mandaban las mujeres, por eso las respeto tanto y creo en la igualdad. Estoy de acuerdo con todo lo que he leído aquí, pero generaliza demasiado. No todos los hombres somos así. Igual hace falta que esriba también algún hombre, Os dejo mi correo por si os interesa: ******@*********.com

Puntuación: 1 de 5.

Vicente, 53 años (se define como poliamoroso)

A ver a ver a ver que os pasáis un montón. Los hombres ya no tenemos ningún poder, le habéis dado la vuelta. Vosotras ahora decidís cuándo, con quién, con cuántos… y nosotros nos pasamos el día pidiendo permiso o pidiendo perdón para que no nos denunciéis…

Puntuación: 1 de 5.