Un final a lo Chicas de Oro

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En un mundo que nos quiere enfrentadas, la amistad es la gran herramienta para la supervivencia femenina, para el cuidado, para el auto-cuidado. Toda una herramienta política, pero, al mismo tiempo, una forma de pasárnoslo pipa. Así que, amigas, si este mundo que nos quiere separadas, vivamos juntas. ¡Será la mejor de las revoluciones feministas!

Vamos a recordar a las eternas Chicas de Oro. Vamos a reflexionar a partir de ellas sobre la imagen de las mujeres mayores en la cultura. Y, así, entenderemos por qué no entra en nuestra imaginario la posibilidad de envejecer juntas.

Empecemos cambiando nuestra forma de ver a las mujeres

Nos habían contado que lo único que necesitábamos era encontrar la pareja perfecta (hombre). Aunque tarde (algunas), hemos descubierto que para sobrellevar esta vida, para disfrutarla incluso, necesitamos el apoyo de un buen grupo de mujeres. Si no tienes uno, búscalo.

Es sencillo: en realidad, nosotras no deberíamos ajustarnos a nadie, a nada, que no sea a nosotras mismas. Hasta ahora, nuestras prioridades, nuestras decisiones, nuestra forma de estar y entender el mundo ha girado entorno a ellos.

Pon ese centro en femenino y verás como tu vida mejora radicalmente. Está bien quedar, trabajar, hacer cosas con grupos mixtos, claro. Es inevitable, además, no vivimos en Temiscira1. Pero es imprescindible, por un lado, consumir cultura de mujeres, hecha por mujeres y para mujeres. Por otro lado, al menos para mí, mi grupo de chicas, mis grupos de chicas. Mis momentos con todas y mis momentos con algunas. Hablar de nuestras cosas con libertad, confianza y seguridad, liberadas de la mirada masculina. Sin mansplainings, las interrupciones, sin esa natural arrogancia con la que te cuentan cualquier chorrada… Nosotras, juntas, libres, felices. ¿Te imaginas vivir así?

Posiblemente, también cambiará la manera de imaginar tu futuro 

Antes, hace muchos años ya, me imaginaba jubilándome en pareja, recorriendo Europa en una caravana. Muy Pinterest todo. Ahora, no digo yo que abandonemos a los hombres en su vejez, pero hay que replantear seriamente el papel de los cuidados, ¿verdad? Prefiero imaginar mi etapa final con amigas, porque eso sí sería realmente compartir, aportar y recibir, colaborar y no pringar.

Cuando volví a ver Las Chicas de Oro…

Tenía un poco de miedito, porque guardaba un recuerdo fantástico de esa serie, ¿y si estaba demasiado idealizado? La retomé. Hace 39 años de su estreno y, aunque muchas cosas las haríamos hoy de otra manera, me llamó mucho la atención lo transgresora que fue esa serie protagonizada por cuatro señoras mayores. 

Descubrí que no fue solo divertida, fue valiente. Y, sobre todo, fue una serie a favor de las mujeres. Y eso, sabiendo cuánto nos odia la pantalla, es algo que tenemos que celebrar.

Para empezar, y solo ya esto ya valdría un artículo entero, celebra la amistad entre mujeres. Y, desde ahí, celebra lo colectivo: comparten vida. Y, como vamos a ver, no son aspectos que a nuestra cultura le guste fomentar.

¿Por qué la cultura es nuestra enemiga?

Vivimos rodeadas de cine, literatura, refranes, costumbres, pintura, performances, ahora memes, reels… todo es CULTURA. 

Sabemos que la cultura nos transmite cómo es el mundo y qué podemos esperar de él. Pero, si te pones las gafas violetas, la frase cambia radicalmente. Te das cuenta de que: a través de la cultura, el patriarcado nos transmite cómo quiere que sea el mundo y qué podemos esperar de él. Nos enseña a seguir sometidas bajo normas que nos oprimen. Y por eso, amigas…

Necesitamos exponer esa violencia cultural. ¿Cómo?

(Un paréntesis: en el Ciclo Mujeres que comentan nos dedicamos a desvelar el patriarcado. En cada sesión, partimos de un producto cultural, pero lo presentamos con mirada crítica feminista. Buscamos, exponemos los intereses patriarcales, lo comentamos entre todas e intentamos sacar conclusiones compartidas. Porque, sí, lo importante es hacerlo juntas.

Momento publicitario: si te quieres enterar de las actividades que organizo y de las que difundo, que organizan o crean otras mujeres, apúntate al canal de WhatsApp Pecados Culturales (Valencia) o suscríbete a la newsletter de esta web.

La última sesión se titulaba: Las chicas de Oro y las viviendas compartidas. Y a continuación te resumo todo lo que vimos. Cierro paréntesis)

¿Qué nos cuentan las comedias de situación (sitcom)?

Veamos la definición de sitcom y cuáles han sido las sitcoms más conocidas. Wikipedia destaca la corta duración, además de la repetición de escenarios y personajes. En cuanto a las más conocidas, habrás visto la mayoría de las que citan.

«Una telecomedia (en inglés, sitcom, acrónimo de situation comedy) es un tipo de serie televisiva cuyos episodios se desarrollan regularmente en los mismos lugares y con los mismos personajes. Entre sus características principales están la inclusión de risas pregrabadas o en vivo, los capítulos no suelen ser de más de 30 minutos de duración y la historia que se narra, en varias ocasiones llega a ser autoconclusiva y por regla general suelen incluir un escaso número de personajes (…)

Algunas telecomedias de las más importantes y reconocidas han sido, entre otras: Seinfeld, The Office, Malcolm, Friends, Padres forzosos, Modern Family, Una familia modelo, Drake & Josh, iCarly, The Simpsons, Cómo conocí a vuestra madre, Dos hombres y medio, The Big Bang Theory y Futurama. En el ámbito hispano se puede mencionar a Pataclaun, Mil oficios, Casados con hijos, La familia P. Luche, El chavo del 8, Siete vidas, Aída (Spin-off de «Siete Vidas”), Nosotros los guapos, La que se avecina y Aquí no hay quien viva»

Wikipedia

Y ahora, como siempre, descubramos patrones, a partir de esas series más vistas y los personajes que aparecen en ellas. Y analicemos, saquemos conclusiones:

1. La más obvia, transcurren en viviendas. Fíjate en las que están en negrita, entre las más vistas según la wiki. Son la inmensa mayoría. Nos enseñan el entorno con unas imágenes pre-grabadas de la fachada. La acción sucede en su mayor parte en el interior de la vivienda, que suele ser un decorado. Con las nuevas producciones de plataformas, esto ha cambiado un poco y parece que rueden en entornos reales. Aún así, es un esquema que se repite.

2. Nos hablan de la cotidianeidad de la vida, por eso nos identificamos. No hay asesinatos en serie ni misiones en Rusia. Hay conflictos en el cole, en el vecindario, entre los personajes… Pero, para no aburrirnos, siempre hay un componente excepcional en esos grupos, algo que aporta interés. La propia composición del grupo, el punto de partida en la relación, la situación que viven (como en Alf) o la exageración de los rasgos de sus protagonistas…

Escena de The Big Bang Theory. ¿Quién es más friki?

3. Las protagonizan familias y/o grupos de amistad. ¿Con quién vas a vivir, si no? ¿Qué otra posibilidad existe? Esto nos permite analizar cómo nos dicen que son las familias (parece que existen dos grandes grupos) y cómo nos cuentan qué es la amistad.

Las familias tradicionales: siempre hay una pareja al mando, y casi siempre convencional, heterosexual. Aunque ha evolucionado un poco y nos muestran algunas familias formadas por dos mamás o dos papás, o una pareja reconstituida después de una ma/paternidad anterior, como el caso de Modern Family o Aquí no hay quién viva. Pero, de momento, lo dejan para los personajes secundarios o repartos corales.

Las familias que se salen de la norma, en realidad, son las que no cuentan con ese dúo: no hay pareja, por lo que sea. Nos muestran desde ahí crianzas alternativas, sea que te juntes con amigotes, con tus hermanas o con la abuela. Sobrevuela la idea de familias desestructuradas, cuando más bien deberían parecernos familias alternativas la mar de resolutivas, auténticas tribus (que es lo que necesitamos en realidad: para criar a un hijo -o hija- hace falta la tribu entera, según el proverbio africano que suscribo al 100%).

Y luego tenemos la amistad, que, a juzgar por los índices de audiencia, la amistad es sinónimo de tener VEINTE AÑOS.

Personajes evidentemente jóvenes que cumplen los treinta durante la emisión de la serie (y vemos la crisis que supone eso). Este momento vital no solo tiene relación con la idealización de la juventud, también lo podemos ver como la etapa previa al apartado anterior: la familia. ¡Cómo le gusta «la familia» al patriarcado! Las tramas tienen de fondo un arco vital que va desde la soltería hasta la relación formal. En medio, aventuras y desventuras, sí. Pero, al final, el tema es si se casarán o no se casarán los personajes protagonistas.

Entonces, ¿qué pasa con las mujeres mayores? ¿Dónde están? ¿Cómo son? ¿Qué hacen? ¿Qué quieren?

Las chicas de oro son un espécimen extraño dentro de las sitcom. Dentro de la televisión en particular y de la cultura audiovisual en general. Si vienen unas alienígenas a estudiarnos y se ponen a ver series de comedia, ¿qué van a pensar que son las mujeres mayores? Veamos cómo nos las presentan en la inmensa mayoría de series…

Hay pocas e importan poco, a juzgar por su escasa presencia. Siempre cuentan con papeles secundarios u ocasionales.

Son las madres (o abuelas) controladoras o, como mínimo, protectoras.

Muchas veces, incluso se convierten en el personaje maternal del resto del elenco. ¿Recuerdas a Sole, en Siete Vidas, dando collejas a diestro y siniestro? Era muy gracioso, la verdad. Pero detrás de eso hay una función de cuidado, de control, de asumir su rol de madre de todas las personas del grupo, que funcionan como una familia.

No tienen trama propia, viven de la de sus hijas, hijos u otros personajes. Cuando no son las culpables directas del trauma del personaje protagonista. Leonard, en The Big Bang Theory es el más evidente, ya que, además, la madre es una famosa psicoterapeuta.

The Big Bang Theory: Leonard buscando un poco de atención de su gélida madre

Son amas de casa. Casi siempre están en la cocina. También en Siete Vidas, recuerdo un episodio (muy gracioso, la verdad) pero que cuenta esto. A Sole nos la presentan como una obsesionada de las tareas de la casa…

Cuando su hijo contrata a una mujer para que “le ayude” (o para no tener que ayudar él…), ella se pasa el día anterior limpiando para que Aída no piense que es una cochina. Y le cuesta adaptarse a eso de que otra persona haga «su trabajo».

Sirven de oposición para alguna característica del personaje: la madre del científico Sheldon resulta ser exageradamente beata. Pueden ser muy conservadoras y esperar una boda al uso, para reforzar relaciones más modernas. Ooo, pocas veces pero también sucede, son todo lo contrario: si nuestra pareja protagonista desea una relación al uso, ahí están ellas para que la boda ideal corra peligro.

Chandler, de Friends, superarando su propio trauma, es acompañado al altar por su madre y por su madre trans.

Modern Family se nos presenta como una serie transgresora. Pero perpetúa el estereotipo de la bruja, la malvada. DeDe Pritchett, la madre de Claire y Mitchell, es abandonada por su marido, que se casa (qué raro) con una espectacular mujer mucho más joven que ella. Pero ella es la loca, ella es una bomba de relojería, ella puede estallar y estropear cualquier acontecimiento familiar (de una familia de la que ella ha sido expulsada).

Físicamente destacan dos modelos de mujer: la impecable, como las madres de Mónica y Rachel, de Friends, o es la descuidada, como Berta, el ama de llaves de Dos hombres y medio. Curiosidad: se ven muchas batas, delantales…

Y LA TRISTE CONCLUSIÓN: NOS REÍMOS DE ELLAS, NO CON ELLAS

Entonces llegaron ellas, Las Chicas de Oro:

Son protagonistas. No necesitamos que aparezca nadie más. Hay más personajes, claro, secundarios y ocasionales, pero el peso absoluto lo llevan las cuatro amigas.

Blanche, Dorothy, Rose y Sophia son personas completas. Pueden ser madres, novias, abuelas, pero solo como una parte más de su ser. Su vida tiene sentido propio, la viven y la celebran.

Tienen trama propia. Hacen de todo, juntas y por separado: trabajo, ocio, cultura, citas, activismo… Conocen gente.

A Sophia, la más mayor de todas, la vemos en casi todos los capítulos salir de casa sola, andando rápido con el bolsito bien agarrado, porque tiene una agenda mucho más interesante de lo que podamos esperar de una octogenaria. Y, mira tú, entre sus contactos, incluso en mismísimo Julio Iglesias.

La cocina es uno de tantos espacios de reunión. «Yo saco el helado», «yo la tarta de queso»… con las cuatro allí sentadas, podemos ver un típico final tras resolver la trama del episodio. Pero las vemos en todos los escenarios, también fuera de casa: restaurantes, espacios de trabajo, boleras, etc.

Tienen pasado, presente y futuro. Y nos lo cuentan, ya que tienen una trama propia, nos hablan de sus recuerdos y de sus deseos, tanto de manera individual y como en grupo… Siguen teniendo proyectos, anhelos, ganas de divertirse. Quizás demasiado pendientes de las citas, para mi gusto, pero al fin y al cabo, también es una forma de desmontar eso de que la vida sexual se termina cuando te salen canas.

Rompen estereotipos, son abiertas, liberadas, incluso transgresoras. Blanche domina el terreno sexual y no pierde ocasión para hablar de ello, orgullosa. Dorothy el intelectual rompe con todo en el terreno intelectual, no solo es culta, tiene una mente de lo más abierta. Rose nos sorprende, desde su inocencia, narrando esas extrañas y duras condiciones de vida en Saint Olaf. Y qué decir de las aventuras y desventuras de Sophia con la mismísima mafia italiana, en Sicilia, 1922…

Físicamente, cada una tiene un estilo, y su look se adapta a su personalidad, no a tópicos absurdos. Se visten con aquello que necesita su trama, tan variada como fiestas, deportes, disfraces, trabajos, excursiones…

Y, DEFINITIVAMENTE, NOS REÍMOS CON ELLAS, NO DE ELLAS.

¿Qué influencia han tenido en otras series de televisión?

Piénsalo, era 1985 cuando aparecieron Blanche, Dorothy, Rose y Sophia. Rompieron con todos los tópicos acerca de las mujeres mayores. Se mantuvieron en pantalla hasta 1992, por lo que podemos asegurar que tuvieron un gran éxito. Llegaron para cambiar el panorama televisivo. Hoy, 39 años después, podemos analizar su influencia en otras series de TV:

Ninguna.

Triste y cierto. Cuando una sitcom tiene éxito, pronto hay réplicas, versiones, adaptaciones, copias. No sucedió con Las Chicas de Oro. Podemos ver algunos ejemplos, pero rascando mucho, la verdad. No hay otra sitcom protagonistas mayores femeninas.

Vamos a ver tres fracasos y dos éxitos muy recientes protagonizados, al menos, por una mujer mayor (hemos tenido que esperar más de tres décadas). Sí, en un medio que se copia constantemente, en el que aparecen imitaciones como setas, hemos tenido que esperar más de 30 años para ver de nuevo mujeres mayores protagonizando una serie de comedia, que se dice pronto…

1992. The Golden Palace: yo no conocía esta secuela de nuestras chicas. En el reparto, nos falta Bea Arthur (Dorothy). Se emitió en CBS del 18 de septiembre de al 7 de mayo de 1993.

Solo hubo 1 temporada.

Los índices de audiencia empezaron bien, pero cayeron de manera constante. La creadora, Harris atribuyó el fracaso de la serie a la ausencia de Arthur (Dorothi), diciendo que no funcionaba sin ella.

1995. Juntas, pero no revueltas. Es una versión de RTVE dirigida por Antonio del Real.

Ojo al reparto: Mercedes Sampietro, Mónica Randall, Kiti Manver y Amparo Baró.

Solo hubo 1 temporada.

Los episodios duraban 50 minutos, algo que no cabo de entender. Si adaptas una sitcom, ¡haz una sitcom!… pero bueno. Aunque el estreno lo vieron 3.215.000 de personas, pronto bajó del millón de espectadores y no se rodó una segunda temporada. Se puede ver en RTVE

2010. Las chicas de oro, otro intento español es la versión que produjo José Luis Moreno. De nuevo, pedazo de reparto: Concha Velasco, Alicia Hermida, Lola Herrera y Carmen Maura.

1 temporada y se acabó, de nuevo. Episodios de 50 minutos, de nuevo. Tras del fracaso anterior, no entiendo por qué cambian el esquema básico. ¿Por qué no la hicieron de 25 minutos, que es lo que pide este tipo de comedias?

En fin, de nuevo, se canceló por falta de audiencia.

Y llegan los éxitos, ¡al fin!

2015. Grace and Frankie, original de Netflix. Creada por Marta Kauffman y Howard J. Morris. Con: Jane Fonda, Lily Tomlin, Paula Weinstein, Dana Goldberg, David Ellison y Marcy Ross. LLEVAN YA 7 TEMPORADAS. Así da gusto.

Ha resultado ser una pareja tan especial que están probando juntas otros formatos. Han repetido en Locas por Brady (2023), película que protagonizan junto a Rita Moreno y Sally Field. Casi nada. Ya era hora. La puedes ver en Netflix.

2021. Hacks, creada por Lucia Aniello, Paul W. Downs y Jen Statsk. Con: Jean Smart, Hannah Einbinder y Carl Clemons-Hopkins. LLEVAMOS 3 TEMPORADAS, DE MOMENTO.

Nos enseñan que la amistad no tiene edad, con estas dos mujeres de generaciones tan diferentes: Una antigua diva de la comedia y una guionista millenial. Acaba de ganar el Emmy a la mejor serie de comedia. Así que podemos esperar más temporadas.

Y UNA MENCIÓN ESPECIAL A… RADIO PATIO

Concha, Vicenta y Marisa las chicas de oro de Aquí no hay quien viva. Posiblemente, los mejores personajes de esa serie española de tanto éxito. Son dos hermanas y una amiga que viven juntas por diferentes motivos: la que nunca formó una familia, la que fue abandonada por su marido y la que escapó de la residencia en la que la había ingresado su hijo. Casos reales como la vida misma, vistos con humor. Juntas son divertidas, atrevidas y resueltas. Si bien son personajes muy caricaturizados, ¿quién no lo está en esa estrafalaria comunidad? 

Entonces, parece que empiezan a cambiar las cosas en la pequeña pantalla.

Ahora, nos quedan dos preguntas por resolver:

Primera: ¿podríamos vivir como Blanche, Dorothy, Rose y Sophia?

No sé si tú también te lo habías plateado alguna vez. No sé si tus amigas y tú también habréis fantaseado con la idea. Es un sueño que muchas tenemos en la cabeza: un lugar que nos permita compartir momentos y al mismo tiempo mantener nuestra intimidad, repartir gastos y divertirnos juntas… Hay experiencias parecidas, no estamos inventando nada.

Después del encuentro de Mujeres que Comentan, estamos empezando a imaginarlo en grupo. Quién sabe, igual de verdad conseguimos darle forma a nuestro proyecto para vivir, envejecer juntas. De momento vamos a seguir quedando para seguir pensando en ello, ver pegas, proponer soluciones, buscar posibles lugares, visitar otros que ya funcionan… Si te interesa de verdad, escríbeme a hola@pecadospatriarcales.com y te apunto al grupo.

Mientras, te dejo un par de podcast en lo que se habla directa o indirectamente de esta posibilidad, para que vayas abriendo boca con el tema:

Saldremos mejores: episodio 2×33, Aquí sí hay quien viva. Aquí nos presentan comunidades que están funcionando en España desde el concepto de vivir lo colectivo.

Divulvadoras de la historia: episodio 17, ¡Qué asco de Trento! En este episodio nos cuentan experiencias históricas de mujeres que construyeron comunidades femeninas. Ya verás, consiguieron una vida alternativa a lo que se esperaba de ellas, juntas, independientes y… y dan mucha envidia. Spoiler: los señores vieron que eran felices y no pudieron soportarlo.

Segunda. ¿Qué series sí que fomentan la amistad femenina por encima (o al mismo nivel) que otras relaciones?

Bien, he recopilado algunas en el apartado Tentaciones. Hay amistades de todo tipo. Verás que muchas empiezan como rivales, otras se enfadan y se desenfadan por el camino… Pero lo que más me ha gustado comprobar, algo que se repite mucho es la idea de que, juntas, muchas más cosas son posibles. Juntas, todo es mejor.

Si quieres sugerir alguna que eches en falta, también puedes escribirme a hola@pecadospatriarcales.com y la añado. 

Te dejo aquí la primera, ellas, las primeras, las maravillosas, Las Chicas de Oro:

  1. NOTA: Temiscira es la ciudad donde vivían las Amazonas. Estaba en Turquía, más o menos lo que ahora es Termes. Como todo lo que tiene que ver con los mitos y con la antigüedad, no es una información 100% fiable. Pero ¿por qué deberíamos ser más crédulas con las teorías que nos han contado sobre reyes y héroes y no deberíamos creer las historias que nos hablan de mujeres guerreras y autosuficientes?… ↩︎
Cartel del evento ¡Maldita Espectadora! con información sobre una sesión feminista de análisis audiovisual.

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6 respuestas a «Un final a lo Chicas de Oro»

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